La búsqueda de financiación (y III)

septiembre 30, 2008

Tenía pendiente el terminar de explicar el proceso de búsqueda de fincanciación, tras no encontrarla a través de los canales más clásicos.

Lo cierto es que la encontré de una forma igualmente peregrina, tal como la idea conceptual del proyecto mismo : fué mi amigo Guillermo, quien comentando por encima mi situación a un cliente, éste le dijo que si mi proyecto “era de internet“, él podía hacerselo llegar a un “tal Grupo Intercom“,  del que por supuesto yo no había oído hablar en mi vida. Esto fue hace 1 año aproximadamente. 

Viendo la web de Intercom, estuve varios días analizando tanto el cómo debía ser (con sus “famosas 6T´s”),  como el qué me podían aportar. Además, por mi condición de inmigrante tecnológico, ni siquiera pude (o supe) apoyarme en posts como el de Angel María, que en clara referencia a su presidente, Antonio González-Barros, sin duda me hubieran ayudado en la decisión.

Afortunadamente, a partir de entonces, todo transcurrió relativamente rápido, y desde el pasado enero, y con la más absoluta independencia y confianza, he contado con su total apoyo y soporte para desarrollar “mi idea peregrina“, iVoox.

El próximo 7 de octubre estaremos online en beta privada. Si quieres ayudarnos a mejorar la plataforma, antes de su salida final, no dudes en contactar.

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Primeras impresiones de iVoox

septiembre 21, 2008

Acabo de regresar de Madrid, donde he tenido la ocasión de presentar y comentar iVoox con varios podcasters, creo que con un balance tan positivo como los 2 primeros posts que ya nos han dedicado personalidades del podcasting como Jordi Abad, de Un Podcast Más, en su bitácora Un Blog Más, y Carlos Fernández, creador de Podsonoro.

De hecho, si tuviera que destacar las funcionalidades que mejor recibimiento han tenido, podrían ser:

1.- el posibilitar un acceso temático de contenidos audio, en lugar del rígido programático actual: de este modo, en lugar de tener que suscribirme de forma global a programas o podcasts completos, lo haré sobre la temática de mi interés: de esta manera podré acceder a todos aquellos audios (de diferentes podcasts) que cubran dicha temática.

2.- eliminar la complejidad de acceso a los podcasts: instalación de un lector de feeds, suscripción a programas, sincronización con dicho lector, …, y lo reemplaza por el sencillo modelo youTube: “buscar y dar al play/descargar”.

3.- eliminar la complejidad de creación de podcasts: búsqueda de un servicio para el hosting de los audios, implementación de su RSS, …, y lo sustituye por un simple upload del mp3 que tienes en tu PC.

4.- el hecho que iVoox no sea un mero agregador o directorio pasivo de podcasts, pese a tratarse de una plataforma de contenidos agregados en formato audio. Incluye su clasificación y ordenación inteligentes previa a su presentación, un potente motor de búsqueda, la realización de producciones propias, y su desarrollo como soporte publicitario.

Estamos obsesionados por la usabilidad de la plataforma, de modo que estas aportaciones funcionales puedan ser percibidas de una forma sencilla. Recuerda, el 7 de octubre online para beta-testers.


La búsqueda de financiación II

septiembre 12, 2008

Los habituales de algunos de los blogs que figuran en mi blogroll del lateral, seguro que sabrían manejar diferentes alternativas de financiación, por los múltiples experiencias e iniciativas que en ellos se recogen, y quizá les parezca un tanto torpe el proceso de búsqueda que aquí explico, pero debereis poneros en mi situación: un inmigrante tecnológico que por aquel entonces (año y medio) no leía blog alguno, y para quien el Reader era ciencia ficción:      

En mi banco, lo único que me ofrecían eran líneas de crédito. En otro, que por aquel entonces se anunciaba con un slogan que no olvidaré jamás (“tu idea es tu aval”), aún estoy esperando tan siquiera la contestación de por qué en mi caso esto no era así. En otra Caja muy potente catalana querían al menos otro player (ya sabemos, que si luega resultaba un fiasco, poder justificar que también participaba “fulanito”, y no ser así los únicos que se les quedara la cara de tontos).

Con su sugerencia, me fui a buscar a éste player dentro de la Administración, y no encajaba en ninguno de los planes que manejaban: que si excedo los 35 años; que si mi proyecto tiene que ver con la tecnología, pero que no es tecnológico, ni mucho menos aporta patentes; que si tiene que salir una próxima convocatoria en la que parece que pudiera envajar, pero que no sabemos cuándo, ni sus condiciones; que si …

Por último, busqué en la inversión privada, pero mi network por aquel entonces sólo me acercaba al dinero clásico, el proveniente del ladrillo, y además de no entender el proyecto, sólo me preguntaban por el retorno de la inversión. No tardé en dar un giro, y me dirigí a asociaciones de inversores ligadas a escuelas de negocios. Acudí a una de las top 3 que tiene sede en Barcelona, y aún sigo esperando su feedback de por qué lo desestimaron.

Lo cierto es que es tristísimo comprobar cómo algunas de éstas super entidades son capaces de mostrar este desprecio. Entiendo perfectamente que puedan encontrar no viable tu proyecto, pero en un momento tan crítico como ese para un emprendedor, más que el dinero (que también), lo más importante es poder recibir un feedback de estos supuestos comités evaluadores, que te permitieran hacer madurar tu propio modelo de negocio, o incluso darle otro giro o matiz.

Pues no, en lugar proporcionarte una experiencia que pudiera ayudarte a crecer, te hacen más temeroso, inseguro, y te conducen a la depresión y la desesperación.


La búsqueda de financiación I

septiembre 1, 2008

Retomando la historia del nacimiento de iVoox, y tras ver que los timmings que manejaba Repsol para confiar en que fueran ellos quienes pudieran liderarar mi proyecto, sencillamente, no me valían, y convencido como seguía de la oportunidad de su ejecución, llegó el momento tanto de terminar de constituir el equipo, como, por supuesto, obtener un soporte financiero para su desarrollo, pues tenía claro que el continuar compaginándolo como mi trabajo, resultaba a todas luces imposible.

A nivel profesional, decir que fue un periodo especialmente incómodo, pues en mi trabajo no estaba siendo el motor que se suponía debía ser, limitándome simplemente a “hacer mi trabajo”, pero sin el entusiasmo, carácter innovador, ni capacidad para identificar y llevar a cabo las propuestas de mejora para la que me habían contratado.

Estaba insconciente y continuamente pensando en diferentes modelos y estrategias par mi proyecto, y mi cabeza me decía que estaba actuando de forma insensata, arriesgando mi puesto de trabajo y la estabilidad de mi familia, en aras de una idea que, durante la friolera de 2 años, no ha sido más que eso, una idea. Pero mi corazón no daba crédito a mis reflexiones, y una y otra vez las hacía callar. Parecía el típico caso de un adúltero, que dándose cuenta que va a destrozar a sus hijos y mujer, no es capaz de dejar a su amante, por más que su cabeza intentara hacerle volver en razón.

Siguiendo con esta simbología, si el tener una amante de carne y hueso resulta caro, la mía lo era aún más. Pero lo que sí tenía claro era que, al menos, no la mantendría con el dinero de mi familia: tendría que ir a buscarlo fuera.