La búsqueda de financiación II

Los habituales de algunos de los blogs que figuran en mi blogroll del lateral, seguro que sabrían manejar diferentes alternativas de financiación, por los múltiples experiencias e iniciativas que en ellos se recogen, y quizá les parezca un tanto torpe el proceso de búsqueda que aquí explico, pero debereis poneros en mi situación: un inmigrante tecnológico que por aquel entonces (año y medio) no leía blog alguno, y para quien el Reader era ciencia ficción:      

En mi banco, lo único que me ofrecían eran líneas de crédito. En otro, que por aquel entonces se anunciaba con un slogan que no olvidaré jamás (“tu idea es tu aval”), aún estoy esperando tan siquiera la contestación de por qué en mi caso esto no era así. En otra Caja muy potente catalana querían al menos otro player (ya sabemos, que si luega resultaba un fiasco, poder justificar que también participaba “fulanito”, y no ser así los únicos que se les quedara la cara de tontos).

Con su sugerencia, me fui a buscar a éste player dentro de la Administración, y no encajaba en ninguno de los planes que manejaban: que si excedo los 35 años; que si mi proyecto tiene que ver con la tecnología, pero que no es tecnológico, ni mucho menos aporta patentes; que si tiene que salir una próxima convocatoria en la que parece que pudiera envajar, pero que no sabemos cuándo, ni sus condiciones; que si …

Por último, busqué en la inversión privada, pero mi network por aquel entonces sólo me acercaba al dinero clásico, el proveniente del ladrillo, y además de no entender el proyecto, sólo me preguntaban por el retorno de la inversión. No tardé en dar un giro, y me dirigí a asociaciones de inversores ligadas a escuelas de negocios. Acudí a una de las top 3 que tiene sede en Barcelona, y aún sigo esperando su feedback de por qué lo desestimaron.

Lo cierto es que es tristísimo comprobar cómo algunas de éstas super entidades son capaces de mostrar este desprecio. Entiendo perfectamente que puedan encontrar no viable tu proyecto, pero en un momento tan crítico como ese para un emprendedor, más que el dinero (que también), lo más importante es poder recibir un feedback de estos supuestos comités evaluadores, que te permitieran hacer madurar tu propio modelo de negocio, o incluso darle otro giro o matiz.

Pues no, en lugar proporcionarte una experiencia que pudiera ayudarte a crecer, te hacen más temeroso, inseguro, y te conducen a la depresión y la desesperación.

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